Pepe no hace distinciones, lo suyo es pegar y no importa a quién. El defensa portugués del Real Madrid vive inmerso en un grado de excitación muy por encima del recomendable. Una alteración que, lejos de atemperarse desde el club, es espoleada con silencios y sin castigos. La conducta de Pepe no es afeada por nadie. Más bien al contrario. Mientras compañeros suyos, Sergio Ramos o Casillas, han sido llamados al orden por su entrenador por intentar apaciguar los ánimos entre compañeros de profesión y al mismo tiempo de selección, Pepe ha sido adulado en pleno proceso de negociación para la renovación de su contrato con el fin de asegurar su continuidad en la plantilla blanca.
