El Consejo Superior
de Deportes anunció ayer un recorte masivo a las Federaciones. La noticia, por
esperada, no dejó de causar un profundo malestar y cierto nerviosismo en las
entidades deportivas públicas. El freno
en el grifo de las subvenciones conlleva, como el chiste, una noticia mala y
una buena. La mala es que todas las Federaciones verán reducido sus
presupuestos; la buena es que tendrán que administrar y gestionar sus recursos
con austeridad, sin gastar aquello que no puedan pagar y sabiendo que buena
parte del dinero que entre a las arcas federativas dependerá del buen quehacer
de sus dirigentes y de criterios estrictamente deportivos.
