El club que no hablaba de los árbitros, ahora no calla. Al club señor y modélico que sólo le ocupaba y preocupaba lo que sucedía sobre el terreno de juego, ahora le ocupa y le preocupa todo lo que acontece fuera de él. Ha sustituido el debate futbolístico por el extradeportivo. Ahora no hablan de fútbol y sí lo hacen del estamento arbitral, de la Real Federación Española de Fútbol y hasta de los medios de comunicación. A las quejas arbitrales se suman los plantes (a la RFEF) y los vetos (a Punto Pelota). Bienvenidos a la realidad. Ya está aquí el Barça de toda la vida.
